Odio cada incoherencia que sale de tu boca, amo que me digas que te duele y lo demuestres, detesto en cambio que te quedes en puntos suspensivos y por dentro te estés revolcando de odio y amor.
Me encanta que me cojas y agarres, que nuestros cuerpos sean lo único que valgan y que en la cama bailemos el mismo compás. En la vida real nos ponemos los guantes para desconfiar de nuestros ideales, para engañarnos y pretender que todavía alguno tiene la razón o conservar la ilusión.
Estoy segura que éstas palabras no dicen mas que incoherencias. Es difícil hacer y decir las cosas al mismo tiempo.
Soy algo, alguien, una cosa, que sé yo, y que lo único acorde conmigo son mis manillas y mi pensamiento, lo que me rodea.
A ver, necesito alejarme de ésta batalla campal, contigo, con ellos, conmigo.
Que el universo y sus múltiples energías se encarguen de ti, de todos, de mi. Mis sueños y mis viajes, mis lugares y anhelos, mis rincones y espacios, mis silencios y desvelos.
No tengo nada seguro aquí, poseo sólo preguntas con una aislada y efímera respuesta: Necesito cosas nuevas y lo único viejo que quiero, es a ti.
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