Hoy me he levantado muy desorientada, tal vez las esperanzas aún están. La vida un día me dice: resignate, no hay por que insistir; pero al día después me muestra las razones del por que seguir.
La incertidumbre me está acabando, quiero que el tiempo pasé como las estrellas fugaces, así de rápido e invisible.
Se me hace difícil desprenderme de las cosas por que sí, de echar los recuerdos aun lado y seguir mi vida como si nada. Siempre sufrí de eso, es que nunca deje de pensar que ser así era una enfermedad.
Te veo en cada lugar y te respiro también, es como si la vida se empeñara en hacerme esto. No sé si será por masoquista, pero me gusta imaginarte y mortificarme con mis pensamientos retóricos que sólo yo soy capaz de inventar.
Uno es lo que escribe, y siento que lo que he escrito no son mas que imparcialidades, entonces ¿Qué debo deducir? ¿Será que esto es lo único que pienso? ¿Soy simplemente incoherencias?, en realidad me tiene sin cuidado lo que a éstas alturas se le de la gana a mi cabeza pensar.
Tengo claro que todo está pronosticado pero el desespero de saber que pasará no me deja vivir. Me gusta saber que esto que escribo tiene un sentido y una dirección pero sólo yo soy capaz de descifrar. Siempre me gustaron los acertijos y el cuento de jugar con la mente de cada persona, pensarán que soy una demente y alguien con doble moral, pero que mas da si desde hace un tiempo me dejó de interesar la basura que podrían pensar de mi.
Todo acá es tan remoto y monótono. Con tanta vaina que inventan y aún no se ha encontrado algo para desaparecer por un instante, siento que lo necesito.
No sé como terminar esto, terminarlo como lo hice con el resto del mundo. Olvidarlos y archivarlos, me encanta hacer eso.
Escribir por escribir antes me parecía una estupidez, pero ahora que placer le encontré. Me iré como tú, sin decir adiós y un por qué, me iré sin preámbulos ni teatros, me iré por que quiero un final feliz también.
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